¿Cómo llegamos al Instituto de Criminología?

En el 2007, junto a un grupo de profesionales de las ciencias sociales y jurídicas, empezamos a interesarnos por estudiar distintos fenómenos criminales en el Perú. Así, un grupo de nosotros creó el Núcleo de Estudios Políticos sobre el Narcotráfico, con el objetivo de comprender una de las principales actividades delictivas en nuestro país. Nuestros primeros trabajos buscaron ocupar un espacio vacío en la producción académica en este tema durante las últimas décadas.

Meses después, encontramos que otros profesionales e investigadores compartían nuestro afán, pero abordando fenómenos tales como la trata de personas, el trabajo forzoso y la explotación sexual en la Amazonía peruana. Junto a ellos formamos el Laboratorio de Criminología en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Fue uno de los primeros grupos de investigación sobre el crimen y la violencia en esta casa de estudios. Años después, el Laboratorio se ampliaría para formar el Grupo Interdisciplinario de Criminología.

Durante estos años, quienes conformamos estos grupos continuamos no solo con nuestras labores de investigación. También apostamos por profesionalizar nuestra aproximación a la Criminología, así como por asumir cargos públicos para la gestión directa de política criminal basadas en evidencias. Así, miembros de nuestro equipo no solo estuvieron activos publicando investigaciones, sino que también participaron en la formulación de políticas antidrogas, contra la corrupción, de seguridad ciudadana, frente a la trata de personas, entre otras.

Hoy, habiendo acumulado esta experiencia, damos un nuevo paso para institucionalizar esta trayectoria: creamos el Instituto de Criminología y Estudios sobre la Violencia. Este sigue siendo parte de la apuesta para continuar promoviendo a la Criminología como una disciplina que permite comprender los fenómenos criminales y delictivos propios de nuestras regiones Andinas y Amazónicas. Seguimos con el mismo afán de llenar los vacíos existentes y apostar, con rigurosidad científica y un firme compromiso ético, por una ciudadanía que no sufra los efectos nocivos de crimen y la violencia.

Nicolas Zevallos Trigoso
Director del Instituto de Criminología